viernes, 30 de enero de 2015

INTERFERENCIAS PRAGMÁTICAS

Cuando era niña adoraba los cilindros alargados que usamos para sorber líquidos. Recuerdo una vez en Algeciras, en un bar, entramos toda la familia para tomar unos bocadillos y unas bebidas. Yo, como siempre, pedí una coca cola al igual que mis dos hermanas. Las bebidas que nos trajeron las vi desnudas sin pajitas. Me dirigí a la barra y pedí amablemente al camarero tres cañitas (es como se dice en Cádiz a la pajita). Al cabo de unos minutos se presentó el camarero con tres cervezas. Como no teníamos la misma representación mental se produjo interferencias en nuestra comunicación.
Si es fácil que se produzcan malentendidos entre hablantes de una misma lengua, imaginaos entre personas que no comparten el mismo idioma y  tienen diferente cultura.
La enseñanza de una lengua extranjera tiene el complicado cometido de enseñar la lengua meta, no sólo desde el punto de vista gramatical, sino también desde el punto de vista pragmático. Esto lleva a que estos dos aspectos se complementen como engranajes de un reloj.
Para que nuestros alumnos sean buenos emisores o destinatarios en una comunicación en otra lengua diferente de la nativa, debemos enseñarles la pragmática de forma tan intensa como les enseñaremos la gramática.
Por lo que respondiendo a tu pregunta Sonia, un enfoque que da mucha importancia a la práctica funcional, no evitaría, en determinados contextos, la comunicación fallida.

2 comentarios:

  1. Jejeje qué anécdota tan interesante y divertida, Carolina. Un muy buen ejemplo de la diferencia de esquemas mentales que posee cada individuo, ya sea por su origen o por su edad.

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  2. A mí también me ha encantado la anécdota. Como profesores tenemos que ser conscientes de las dimensiones pragmalingüísticas de las formas gramaticales cuando enseñamos ELE y debemos explicar las normas sociopragmáticas en el uso de dichas formas, así como las diferencias culturales en las diferentes áreas del español.

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